El desafío de la nueva era Trump: la energía va a hacer bajar los precios

Por Walter R. Fagyas, M.Sc. — Consultor senior en energía

Este lunes, el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, tomará posesión de su cargo, iniciando su segundo mandato en la Casa Blanca. El mercado petrolero esta expectante ante las medidas que tome el presidente del mayor productor de petróleo y mayor exportador de GNL, además de ser el mayor consumidor de petróleo del mundo. Con el peso adicional de ser la mayor economía mundial. Las medidas que tome la nueva administración estadounidense pueden marcar la tendencia de los precios del petróleo, que en el caso del Brent cerró por encima de los U$S 80/barril este viernes, a la espera de algunas medidas anunciadas durante su campaña electoral. Esto incidirá indirectamente en el nivel de actividad en el sector petrolero en Neuquén y directamente en el precio de los combustibles que se ha decidido atar al precio internacional del crudo.

El presidente electo Donald Trump ha prometido maximizar la producción de petróleo y gas natural de Estados Unidos, en parte eliminando lo que considera una regulación y una burocracia innecesarias. Los últimos datos presentados por la Administración de Información de Energía estadounidenses (www.eia.gov) muestran que tanto en gas como en petróleo Estados Unidos viene rompiendo récords de producción y proyectan un crecimiento aun mayor para este 2025. Con un 2024 que cerró con una producción de casi 13,5 millones de barriles de crudo por día (Argentina produce cerca de 750.000 barriles por día) y con una producción 2.900 millones m3 diarios de gas (Argentina llegó a producir 153 millones m3 diarios de gas este invierno).

Algunos analistas especulan que Trump podría declarar la emergencia nacional en el sector de energía en Estados Unidos, lo que le permitiría acelerar los permisos para nuevas obras de infraestructuras eléctricas y otros proyectos del sector energético. Esta medida, que Trump mencionó durante su campaña, encajaría en su agenda más amplia de incrementar la producción de energía y daría un mayor respaldo a la red eléctrica estadounidense que debe prepararse para el proyectado aumento de la demanda de nuevos centros de datos. El gas natural probablemente vaya a jugar un rol fundamental en esta área, aunque otros sectores también esperan recibir algún tipo de incentivos como las energías renovables en tierra, oleoductos y la industria nuclear.

Por otra parte, Estados Unidos habiendo superado en el 2024 el volumen de GNL exportado en el 2023, fortalecerá aún más su posición como mayor exportador de GNL en el 2025 con la entrada en servicio de ampliaciones y de nuevas terminales de GNL. Trump ha dejado en claro que tiene la intención de levantar rápidamente la suspensión a los nuevos permisos de exportación de gas natural licuado impuesta por la actual administración del presidente Joe Biden. Recordemos que, a principios de 2024, Biden había impuesto esta suspensión y encargado un estudio sobre los impactos ambientales y económicos del aumento de las exportaciones de gas de Estados Unidos, que han experimentado un aumento récord desde que la invasión rusa de Ucrania forzó a los europeos a reducir sus importaciones de gas ruso, que llegaron a representar el 40% del consumo de gas de Europa. Este estudio encomendado por la administración Biden recomendó tener más cautela a la hora de emitir nuevos permisos para proyectos de exportación de GNL. Por esta razón, se especula que Trump podría esperar hasta después del 18 de febrero, que finaliza el período de consultas sobre el resultado de este estudio.

Mientras que, en la industria petrolera estadounidense, hay entusiasmo por el lema de campaña de Trump “drill, baby, drill” (en ingles drill significa “perfora” (pozos de hidrocarburos)) para destacar sus planes de aumentar la producción de combustibles fósiles y reducir algunas iniciativas de energía renovable. Por esta razón, se espera que Trump ordene a su administración que amplíe la superficie disponible de tierras y aguas federales para la perforación de petróleo y gas, revirtiendo las medidas de la era Biden que intentaron minimizar el desarrollo de combustibles fósiles en tierra estadounidense. Por ello el foco estará puesto en la discreción con que se decida la frecuencia y en qué escala ofrezca para subastar nueva superficie a las petroleras. Actualmente, aproximadamente una cuarta parte del petróleo estadounidense proviene áreas federales concesionadas. Sin embargo, para ampliar las subastas a nuevas regiones en alta mar, deberá sortear el escollo dejado por Biden que este mes promulgó la Ley de Tierras para proteger extensas franjas del Atlántico, del Pacífico y otras regiones del desarrollo petrolero.

Dentro del sector de energía renovables, hay una especial preocupación en dos temas. Que Estados Unidos vuelva a retirarse del Acuerdo de Paris (ya lo había hecho Trump en su primera presidencia). El Acuerdo de París es un acuerdo internacional que combate el cambio climático y limita el aumento de la temperatura mundial mediante la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero generados por combustibles fósiles. Siendo que Estados Unidos es considerado uno de los mayores emisores de gases de efecto invernadero del mundo, junto con China, India y la Unión Europea. La otra medida es que Trump ha dicho que tiene la intención de poner fin a los nuevos desarrollos de energía eólica marina en aguas federales, argumentando que la industria es cara, daña a las ballenas y es contaminante cuando se desmantelan las turbinas viejas. Esto sería un giro con respecto a su primer mandato, cuando su administración apoyó la energía eólica marina. Gran parte de los componentes de este tipo de tecnología se importan desde la Unión Europea, a quién Trump ya puso en la mira para bajar el déficit comercial que tiene Estados Unidos con este bloque.

Otro socio comercial que está en alerta es Canadá. Trump ya ha amenazado a Canadá con un arancel del 25 por ciento sobre todas las exportaciones canadienses a los Estados Unidos. Esto se circunscribe dentro de la promesa del presidente electo de imponer aranceles a las importaciones estadounidenses de casi todas partes, incluido el petróleo crudo y combustible canadienses, y las piezas de baterías solares y las utilizadas en vehículos eléctricos, lo que afectaría fuertemente el comercio mundial y los precios de estos productos. La futura política comercial de la administración Trump mediante el incremento de aranceles podría desacelerar el crecimiento económico en China y otras economías importantes, lo que podría terminar afectando el crecimiento de la demanda mundial de petróleo en el corto y mediano plazo.

Como conclusión, a mi entender, comparto que el cambio de poder en Washington podría tener un impacto duradero y significativo en el panorama energético mundial. Esto se debe a que Trump ha puesto a la industria petrolera como una pieza central del principal objetivo de su política económica: bajar el costo de vida de los estadounidenses. El presidente electo no solo ha prometido disminuir la tasa de inflación, sino que ha prometido hacer que los precios bajen directamente. Y Trump ve la energía como la forma de lograr precios más bajos para los consumidores. A principio de enero, durante una conferencia de prensa, Trump había dicho “siempre es difícil bajar los precios” y agregó “pero los vamos a reducir, los vamos a reducir. La energía va a reducir los precios. Vamos a tener mucha energía”. https://twitter.com/GrabienMedia/status/1876724005593350150

No olvidemos que el Instituto Americano del Petróleo (API), había presentado 70 acciones políticas al partido republicano, incluidas el levantamiento de la suspensión de permisos de exportación de GNL, un nuevo programa de concesiones offshore de 5 años, la aprobación de la reforma de permisos y la derogación de las normas ambientales sobre emisiones de vehículos. En una reciente entrevista en CNN, el director ejecutivo del API dijo "tenemos esta increíble oportunidad energética estadounidense"... “si aplicamos las políticas adecuadas, podemos seguir siendo el líder mundial en producción de energía”. Además, el director del API sostuvo que existe una “necesidad desesperada” de obtener más energía para impulsar el auge de la inteligencia artificial, que requerirá enormes cantidades de energía.

Disfruten del domingo, nos volvemos a leer la semana que viene.