Por Walter R. Fagyas, M.Sc. — Consultor senior en energía
Este es el último domingo del año, época en que cada una o cada uno hace un balance de lo que fue el año y lo que debe o quiere hacer para el año próximo. En el sector energético, me gustaría hacer una especie de compilado con los pendientes del 2024 y lo que vendrá para el 2025. Digo un compilado porque en los últimos meses, en estas columnas de los domingos he tratado de explicar y ahondar en los diferentes temas del sector de la energía, enfocándome en el país y especialmente en Neuquén. Vayamos paso a paso, con el petróleo, el gas y la electricidad, para ver que pasó, que quedó pendiente y que podría esperar.
Primero recordemos lo que sucedió este año. Creo que uno de los temas más importantes (no voy a enumerar aquí todas las notas en que lo tratamos) fueron las idas y vueltas con los subsidios. En el caso del Plan Hogar, que subsidiaba las garrafas para los beneficiarios de menores recursos, solo quedó como una etiqueta al día de hoy ¿qué significa eso? Qué primero, a principio de año, el gobierno al congelar el monto por garrafa que se reconocía como subsidio, con una inflación mensual de dos dígitos en aquellos meses, se recortó brutalmente por efecto de la inflación los subsidios que se destinaban para estas garrafas. A lo que se le sumo que, a mediados de año, se liberó el precio de venta de las garrafas. Dejo de existir un precio máximo convirtiéndolo en un precio de referencia, que carece de cualquier efecto en lo que al final paga cada usuario que compra una garrafa de este plan.
Para el año que viene, no se esperan muchos cambios, sólo que el gobierno vaya ajustando el precio del propano o butano que cargan estas garrafas, pero que ha quedado con un precio máximo solo para los productores. En diciembre, el último ajuste de estos precios al productor fue cercano al 75 % el resto esta liberado.
Con respecto al gas y la electricidad, a principio de año, después de haber multiplicado por cinco o seis veces el precio de la electricidad y del gas natural por redes. Sin dejar de olvidarnos que las 14 localidades de Neuquén que se abastecen con propano por red que recibieron un incremento del cargo fijo que se multiplicó por diez y en el caso de Villa Traful por veinte (como en otras localidades del país). El Ministro de Economía primero congeló y luego comenzó a fijar mensualmente el porcentaje de aumento, tanto en gas como en electricidad, con el fin de frenar la escalada inflacionaria. En otras palabras, arrancamos el año con un salto de tarifas, que tenían una fórmula que se iba a ajustar por distintos índices de precios del INDEC que mutó en una nota del Ministerio de Economía que pone un tope de aumento mensual para el gas a los productores (que está dolarizado), al precio mayorista de la electricidad, al transporte tanto de gas como de electricidad y a la distribución de gas en el caso de Neuquén.
Aquí se mantuvo la estructura de subsidios del gobierno anterior, con tres niveles establecidos de acuerdo a los ingresos de los usuarios. Aunque para los usuarios de menores ingresos se fijaron volúmenes de gas o consumo de electricidad topes a partir del cual comienzan a pagar el precio del gas natural o la electricidad sin subsidio. Mientras que para los usuarios de ingresos medios esos topes se redujeron, es decir empezaron a pagar sus consumos de gas y electricidad sin subsidio, aunque hubieran podido restringir su consumo con respecto al año anterior.
Para el 2025, se debería establecer una metodología nueva para asignar los subsidios, más focalizada. Cuando escuchen o lean “subsidios focalizados”, esto significa menos beneficiarios. Esperemos que no se avance con la idea presentada en febrero de una Canasta Básica Energética (que analizamos a principio de este año) y veamos que nuevo esquema se aplicara el año que viene. Con respecto a los aumentos de tarifas, nos tendremos que acostumbrar a estos aumentos mensuales, en línea o por debajo de la inflación. La idea que se ha escuchado luego de la salida de Chirillo de la Secretaría de Energía, es la de aplicar algún tipo de fórmula que se ajuste por la inflación futura, es decir, no se reconocería la diferencia entre lo que daban las fórmulas que estableció Chirillo a principio de año y los porcentajes de aumento que viene fijando el ministro Caputo mes a mes.
Con respecto al gas, sólo quedaría finalizar las obras de reversión del Gasoducto Norte para llevar el gas de Neuquén hasta Jujuy. Con la compresora del gasoducto Mercedes Cardales, que finalizaron luego de casi 10 años, esto seria posible. Hay que reconocer que este gobierno terminó o está intentando terminar las obras de transporte de gas que había comenzado el gobierno anterior. En el gobierno de Macri, se había paralizado todas estas obras que permiten transportar el gas neuquino al litoral, centro, cuyo y el norte de la Argentina. Veremos en el 2025 como se avanza con otras obras para el gas, ya tuvimos un adelanto con la propuesta de TGS de ampliación del renombrado Gasoducto Perito Moreno.
Cuando vemos lo que ocurrió este año en el sector petrolero, el motor de crecimiento de la producción de Argentina, al igual que la del gas natural, sigue siendo Neuquén. Vaca Muerta para ser más preciso. Este año, salvo el proyecto Fénix que incrementó la producción de gas y que llevo a cabo Total en el offshore frente a Tierra del Fuego y los esfuerzos para incrementar la producción en Mendoza que está haciendo YPF, la única provincia que mes a mes aumenta su producción de manera ininterrumpida es Neuquén. El incremento de producción de hidrocarburos de Vaca Muerta compensa la caída de resto del país.
Los proyectos de ampliación de ODELVAL que entrara en funcionamiento en la primera parte del 2025 y el arranque del oleoducto Vaca Muerta Sur liderado por YPF, permitirán poder evacuar el aumento de producción de petróleo de Vaca Muerta dándole certidumbre a las operadoras que podrán transportar esta nueva producción incremental. Algo similar ocurrirá con el gas natural, cuando finalicen las obras de la reversión del Gasoducto Norte, que permitirá exportar gas al norte de Chile o a través de Bolivia. Como esta nota solo analizamos el 2025, no estaría incluyendo el proyecto Argentina LNG de YPF y Shell hasta tanto no alcance la etapa de Decisión Final de Inversión al igual que el proyecto de PAE con Golar que entraría en servicio en el 2027 (aunque este tiene la ventaja de que utilizaría en una primera etapa la infraestructura de transporte de gas existente y tiene contratado el buque para licuar el gas).
Párrafo aparte merece lo que sucedió con la balanza comercial (exportaciones menos importaciones) del sector energético en estos primeros 11 meses. Pasamos de ser deficitarios a tener un superávit en el sector energético basados en tres pilares: El incremento de las exportaciones de petróleo (con un peso muy importante de la rehabilitación que realizó YPF del oleoducto OTASA a mediados del 2023), el ahorro de importaciones de GNL y gas natural (gracias al gasoducto Perito Moreno y mejores caudales en las represas, tanto las del Comahue, Yacyretá y Salto Grande que venían de años secos hasta finales del 2023) y el ahorro de importación de gasoil y naftas (en parte por la caída del consumo interno por el aumento de los combustibles y otra por el ahorro de gasoil para las usinas que pudieron generar con más gas o más agua). En el 2025, con la entrada en servicio de la ampliación del transporte de petróleo de ODELVAL se espera otro salto en las exportaciones de crudo, que también dependerá del precio internacional del barril (que este año se mantuvo alto con el conflicto en Medio Oriente y la invasión rusa a Ucrania).
Por último, veamos el sector eléctrico, unos párrafos antes vimos que recibió aumentos de tarifas, que están siendo administrados por el Ministerio de Economía mes a mes. Pero, creo que este es un sector para poner el foco el año que viene, porque acá a pesar de las represas del Comahue no hay un Vaca Muerta que nos salve. Ya lo hemos analizado hace unos meses, si no ingresa más generación que no dependa del viento o de las horas de sol, más temprano que tarde vamos a alcanzar el límite de lo que demandan los usuarios de electricidad. Esto no lo digo apocalípticamente yo, es lo que se desprende de los informes que presentó en julio la compañía mayorista de electricidad, CAMMESA. Lo preocupante, valga la reiteración con otras notas, es que perdimos un año. Se dio de baja una licitación para construir centrales que generaban con gas porque el Estado no debía intervenir. Pero hasta ahora la mano invisible del mercado todavía no construyó una sola central a gas con cierta importancia. En 12 meses no se lanzó ninguna licitación nueva o se estableció algún mecanismo que reemplace el rol del Estado para licitar o construir estas nuevas centrales que necesita el país.
Y en electricidad, no solo tenemos problemas con la generación, aquí tampoco se invirtió en transporte. Los del transporte eléctrico no es solo un problema de este gobierno, hace diez años que no se construyen obras importantes en transporte en alta tensión. Sino me cree, pregúnteles a los desarrolladores de energía renovables, no tienen donde conectar nuevos proyectos porque las líneas están saturadas. Por eso la mayoría de los últimos grandes parques eólicos se sitúan de Bahía Blanca al norte. O lo que se ha visto en estos años son parques de energía solar que se conectan a las distribuidoras o cooperativas, cubriendo parte del abastecimiento de la zona (como el proyecto presentado para la ciudad de Neuquén o el construido en Cutral Co). Y aquí tampoco hay pistas de como va a encarar este problema que heredó el actual gobierno. Estas grandes obras de transporte, si no son dedicadas para algún proyecto en particular, solo han sido construidas con el Estado como organizador. Esperemos que este gobierno encuentre alguna alternativa o tengan otro giro pragmático, pero que comiencen a construir lo antes posibles las líneas de alta tensión y las centrales de generación, porque el parche del Plan de Contingencia alcanza hasta el próximo verano y el clima ha sido benévolo hasta ahora como para poder ver cómo funciona ante una ola de calor.
En conclusión, en el área de energía creo tenemos dos realidades. Una en hidrocarburos, con Vaca Muerta como motor de la producción del país. Con proyectos en marcha y algunos próximos a entrar en servicio para poder transportar esta producción que viene creciendo año a año. Pero, la otra realidad, la que tiene que ver con el sector eléctrico, al día de hoy, me genera muchas dudas. Si en lo inmediato no se encara una solución para activar, impulsar o movilizar la inversión en transporte eléctrico y la construcción de centrales a gas natural, el año que viene, para esta época del año, voy a poder ahorrar el escribir un nuevo resumen de lo realizado y los desafíos en el sector eléctrico (simplemente tendré que copiar y pegar estas líneas) si es que tuviera cargada la batería de mi notebook.
Que tengan un buen domingo y un Mejor Año Nuevo!