Por Walter R. Fagyas, M.Sc. — Consultor senior en energía
Este viernes, se publicaron los aumentos del precio mayorista de electricidad que pagará CALF y EPEN, el precio del gas que pagará Cammuzi y el incremento del impuesto a los combustibles que se pagan en el gasoil y las naftas. Sobre algunos de estos aumentos ya lo pudieron leer en https://alertadigital.ar/es-oficial-aumentaran-las-tarifas-de-luz-y-gas/ pero lo que me interesaría que empecemos a analizar hoy, es ¿por qué están aumentando todos los meses y cuanto faltaría que sigan aumentando? Para eso veamos los antecedentes, cuanto se subsidia en cada caso y así poder proyectar que es lo que vendrá.
Empecemos con el más simple, el aumento a los impuestos que impactan en el gasoil y la nafta. Este impuesto tiene un mecanismo de ajuste fijado por ley. Y por ley se establecieron montos fijos que se deben actualizar por trimestre calendario sobre la base de las variaciones del Índice de Precios al Consumidor (IPC) que suministra el INDEC, considerando las variaciones acumuladas de ese índice desde el mes de enero de 2018, inclusive. Es decir, este impuesto arrancó con un monto fijo por litro de nafta o de gasoil, que se debe ajustar cada 3 meses siguiendo a la inflación. En junio del 2018, el presidente de aquel año, por decreto estableció que los aumentos se darían en enero, abril, julio y octubre de cada año.
Pero, como cada vez que se ajustaba este impuesto, aumentaban los combustibles y esto terminaba impactando en la inflación, menos de un año después de fijar el cronograma, en abril del 2019, el mismo presidente prorrogaba por unos meses el ajuste por inflación de este impuesto. Entre las justificaciones, en esa época podemos leer, que las circunstancias actuales ameritan una disminución del importe de los nuevos valores, con vistas a morigerar su impacto en los precios finales de los productos involucrados. En otras palabras, bajamos y postergamos el impuesto para que no aumente la nafta y el gasoil. En septiembre del 2019, las prórrogas para no ajustar este impuesto se justificaban “teniendo en consideración el actual contexto económico y social, se buscó asegurar el abastecimiento de combustibles en el mercado interno a un precio estable por el citado período. Que a efectos de cumplir con tales objetivos, se hace necesario diferir, para los productos alcanzados por esa norma”.
Y llegamos a mayo del 2020, con un nuevo gobierno y el comienzo de una pandemia, donde por decreto el presidente de aquel entonces, prorrogó el incremento del impuesto a los combustibles que se había acumulado durante todo ese año hasta octubre del 2020. Estas suspensiones y diferimientos para aplicar el ajuste por inflación sobre este impuesto, fue la norma más que la excepción durante la administración pasada. Trasladar solo una parte de los incrementos, para no acelerar la inflación de aquel entonces, siendo que el último decreto sobre estos impuestos, de octubre de 2023 postergaba los efectos de los incrementos en los montos de los impuestos, derivados de las actualizaciones correspondientes al tercer y cuarto trimestres calendario del año 2021, al primer, segundo, tercer y cuarto trimestres calendario del año 2022 y al primer, segundo y tercer trimestres calendario del año 2023 para febrero del 2024. Es decir, que a fines del 2023 no se ajustaban estos impuestos desde la mitad del 2021.
Cuando el gobierno actual asume y debe calcular el primer ajuste en enero del 2024, se encuentra con que había acumulado (es decir, sin pasar a los precios de combustibles) los porcentajes de aumento que comentamos en el párrafo anterior. Por esta razón, para darle gradualidad a los aumentos de este impuesto, establece un cronograma para distribuir lo correspondiente a todo el año 2023, repartiéndolo mensualmente entre marzo, abril y mayo. Aunque el aumento correspondiente al último trimestre del 2023 se postergó hasta junio del 2024 y podemos leer que esto se hizo “con el fin de estimular el crecimiento de la economía garantizando un sendero fiscal sostenible”. Luego se publicaron otro decreto en julio, junto con otro en agosto, donde se trasladaba solo una parte del aumento de estos impuestos y se postergaba para el otro mes el aumento acumulado.
Y llegamos finalmente a este viernes, donde con un nuevo decreto se aplica el aumento de los Impuestos a los Combustibles y al Dióxido de Carbono. Estableciendo para las naftas y nafta virgen el incremento es de $ 12,26/lt y para el gasoil en la Patagonia de $ 5,016/lt, mientras que para el resto del país es de $ 10,32/lt. Para las ventas de naftas, gasoil y naftas virgen estos montos rigen desde el 1° de septiembre de 2024.
Dejando para el mes que viene las actualizaciones correspondientes al cuarto trimestre del año 2023 y al primer trimestre calendario del año 2024 y el que se origine en la actualización correspondiente al segundo trimestre calendario del año 2024, desde el 1° de octubre de 2024. ¿Pero de qué porcentaje acumulado de aumento que falta trasladar estamos hablando? Veamos el último informe de inflación de precios al consumidor del INDEC.

Si sumamos la inflación mes a mes desde septiembre del 2023 a junio del 2024, el ajuste acumulado de este impuesto debería ser del 121,7%. Por lo que, desde mi punto de vista, teniendo en cuenta los antecedentes de tres gobiernos diferentes, seguramente se volverá a postergar este ajuste aplicando sólo una parte del incremento acumulado.
En conclusión, haciendo un poco de historia, vimos que, a pesar de dos cambios de administración, cada presidente fue postergando y aplicando en cómodas cuotas el aumento de los Impuestos a los Combustibles y al Dióxido de Carbono, que impactan en el gasoil y las naftas. El gobierno actual ha decidido administrar estos incrementos parciales realizando ajustes mes a mes. Por lo que cabe esperar, un nuevo incremento a partir del 1° de octubre que acompañe los valores de la inflación mensual.
Espero les haya resultado interesante, analizar los últimos años y ver que la historia se repite. En este caso, no hay subsidio del Estado, sino que se utiliza la no aplicación de los ajustes de estos impuestos para mantener a raya la inflación o dosificar su impacto en la actividad económica. Como dije al principio, el Impuesto a los Combustibles es el más sencillo, en los próximos envíos veremos los aumentos del gas en el punto de inyección al sistema de transporte (PIST) y también conoceremos un poco más cómo funciona el sistema eléctrico, entendiendo el impacto de los aumentos del precio mayorista de la electricidad.
En ambos casos, tanto en gas como en electricidad, también intentaremos estimar cuánto más deben aumentar, en el supuesto que el gobierno tenga el objetivo de eliminar el subsidio y trasladar estos precios directamente a los usuarios. Porque a pesar del último aumento, en septiembre, el precio que pagaran los usuarios sin subsidios en el caso del gas cubriría casi tres cuartos del precio de los contratos que tienen las distribuidoras de gas con los productores. Para el caso de la electricidad, sólo alcanzaría cubrir alrededor de dos tercios del precio real de la electricidad que mide CAMMESA cada mes. Les deseo un muy buen fin de semana, nos leemos el próximo domingo!